Cultura
A lo largo de la historia contemporánea la humanidad ha comprendido que los
significados que otorga a sus actos y modos de vida tienen una importancia fundamental.
Esas nociones son las que han permitido la construcción de sociedades más democráticas
y multiculturales. Sin embargo, no todos los grupos de la sociedad moderna han logrado
incorporarse a la diversidad cultural de la misma manera, ya que la cultura se constituye
por el predominio de unos valores sobre otros.
Es por ello que la representación social que cada sociedad haga de la discapacidad sólo
puede comprenderse a través de su cultura. La discapacidad todavía se desliza entre la
integración social y el estigma: el mundo contemporáneo no ha logrado colocar el valor
de la vida por sí misma, por encima de los fines del progreso económico. Es por ello que
sus discursos y prácticas respecto a la discapacidad responden a una ambigüedad entre la
sociedad ideal y las prácticas existentes.
La cultura y las normas son parte del mismo engranaje social. Las normas son las pautas que
organizan el espacio social y dictan las líneas divisorias entre lo prohibido y lo permitido,
entre lo “normal” y lo diferente. La cultura es el espacio en el que los sujetos quedan
incluidos o excluidos; el escenario de la cultura humana es el lugar que permite el libre
desarrollo de las potencialidades o la marginación social. Afortunadamente, a nivel cultural
el paradigma de la “normalidad” está siendo cuestionado. El trabajo de la sociedad civil en
conjunto con las instituciones debe ser una tarea constante en para construir una cultura
no-discapacitante, en la que todas las personas sean valoradas dentro de su diferencia.