Derechos

La defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad está establecida como garantía en la constitución nacional, así como en diversos instrumentos internacionales. No obstante las investigaciones institucionales, académicas y de derechos humanos señalan que dichas garantías no son implementadas como es debido. En el contexto mexicano, los retos que dificultan el pleno goce de los derechos humanos de las personas con discapacidad son diversos. En primer lugar la escases y ausencia de información -cuantitativa y cualitativa- actualizada y legítima. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que aproximadamente el 10% de la población de cada país vive con alguna discapacidad mental, física y/o sensorial. Por su parte, el Banco Mundial agrega que el 20% de las discapacidades están directamente relacionadas con las condiciones de vida de un entorno pobre, y que 70% de las familias entre las que se encuentra alguna persona con discapacidad tienden a caer en mayor pobreza. En México, en el año 2000 los resultados del XII Censo General de Población del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) revelan que 1 millón 795 mil personas tienen algún tipo de discapacidad, es decir 1.8% de la población total nacional. Esta población se encuentra repartida en el territorio con 72.6% en comunidades urbanas y 27.4% en comunidades rurales. En el ámbito educativo, indica que cerca del 10% de la población total del país mayor a 15 años es analfabeta, en la población con discapacidad este dato representa el 32.9%. Aunado a esto, el hecho de que a medida que los indicadores tratan de grupos económicamente marginados, los datos publicados son menos confiables. En este sentido, las personas con discapacidad y hablantes de lenguas indígenas, son los más expuestos a la exclusión y a la alta marginación en términos generales, no obstante los programas institucionales carecen de estrategias específicas para este grupo poblacional.

Por otra parte, la visión asistencialista de falta de reconocimiento de sus capacidades, y sobre todo del desconocimiento de sus derechos, ha ocasionado que permanezcan al margen del progreso. Finalmente, la poca relación que se le otorga al tema de la discapacidad con los derechos humanos en general y con los temas globales, da pie a una mayor discriminación y marginación. Una de las prioridades para revertir esta situación es difundir información y datos actualizados sobre temas transversales a la discapacidad como la salud, la educación, la violencia, la pobreza, la equidad de género, la migración, el medio ambiente y otros temas globales. Esto a fin de atender a la población objetivo con un enfoque de derechos humanos. La garantía del goce, acceso y ejercicio de los derechos humanos es fundamental para la inclusión social y fomento del bienestar tanto colectivo como individual.