La educación es una de las piedras angulares del desarrollo del individuo y un elemento
clave para la integración social de toda persona. No obstante los grupos poblacionales
más vulnerables, entre ellos las personas con discapacidad, tienen menos oportunidades
de recibir una educación formal que el resto de la población. Un gran número de barreras
impiden a los niños, niñas y jóvenes con discapacidad acceder al sistema educativo.
En México el panorama educativo para las personas con discapacidad es desalentador.
En el año 2000 la población total analfabeta ascendió a 9.4%, mientras que en la población
con discapacidad fue de 32.8%. En este mismo año el 91.6% de los niños de entre 6 y 14 años
asistían a una escuela, mientras que sólo el 63% de los niños con discapacidad tenía acceso
al sistema escolar.
Para las personas con discapacidad recibir una educación formal es un elemento decisivo para
llevar una vida autónoma, participar activamente en la sociedad los aleja de los círculos de
marginalización. Debido a esto es necesario responder a las necesidades de educación especial
de los niños, niñas y jóvenes con discapacidad y velar por la igualdad de oportunidades en el
acceso a la educación.