Un Nuevo Paradigma
Tradicionalmente el modelo médico fue la única perspectiva utilizada para analizar el tema
de la discapacidad y brindar soluciones a las personas que tenían alguna. Bajo este modelo
se considera la discapacidad como una cuestión meramente médica, relacionada con el estado
de salud de la persona, enfocada principalmente en la rehabilitación clínica. Esta perspectiva
no toma en cuenta factores externos tales como los relacionados con el ambiente en el cual se
desenvuelve cada individuo.
En las últimas tres décadas el modelo médico de la discapacidad ha coexistido con el
modelo social, el cual ha cobrado una importancia fundamental en el análisis del tema.
Según esta perspectiva la discapacidad no deriva únicamente de la condición médica de cada
persona, sino que es el resultado de la interacción entre el individuo y su entorno físico y social.
Este modelo es considerado como parte central del nuevo paradigma de la discapacidad,
orientado hacia los derechos humanos, la autonomía y la integración social. Dicha perspectiva
proporciona un elemento innovador que rompe con la idea de que la de la discapacidad es un asunto
de asistencialismo y del sistema de salud, además integra el enfoque de los derechos humanos.
Bajo este marco de análisis ámbitos como la educación, el empleo, la cultura, la participación
y la accesibilidad cobran una importancia central. Se enfoca en promover la integración social
y la igualdad de oportunidades con miras a construir una sociedad menos discriminatoria y más
equitativa.