Sofía
Sofía tiene 11 años, le encanta oír música, bailar y jugar con piedras y cubos. También disfruta
comer pechuga de pollo, ir al cine y acompañar a su papá cuando cocina. Su mamá se llama Nadia
Alvarado y su papa José Manuel Romero y aún no tiene hermanitos.
Sofía nació a los 8 meses y tuvo un sufrimiento fetal. En un principio los médicos dijeron a sus
padres que padecía hipoxia pero a los seis meses les confirmaron el diagnóstico de Parálisis Cerebral.
Desde ese momento Sofía ha tomado diferentes tipos de terapias que han contribuido mucho a su desarrollo.
Durante el primer año estuvo asistiendo a terapias en el hospital infantil y a sesiones de Delfino-terapia,
que contribuyeron a que comenzara a hablar. Asimismo, asistió a sesiones de acupuntura que la ayudaron a
mejorar su espasticidad; y a sesiones de homeopatía en donde también tomó terapia de electropuntura y
musicoterapia, mismas que la ayudaron a perder su miedo a los médicos.
Después de esto, entró al CRIT donde asistió diariamente por 3 años, tomando terapia ocupacional,
de leguaje, neuroterapia e hidroterapia. Cuando Sofía cumplió cinco años le aconsejaron tomar
clases en una escuela para estimular su desarrollo psicomotor y entró a un kínder regular.
Continuó su proceso educativo en una primaria del sistema Montessori a la cual asistió por
varios años.
Hasta los 6 años el avance que tuvo Sofía fue grande, controlaba esfínteres, se sentaba sola,
sus pápas estaban muy satisfechos con sus logros. Sin embargo, de súbito ocurrió un suceso que
perjudicó en el proceso de aprendizaje de Sofía: robaron su casa violentamente y ella lo
presenció todo. Lamentablemente ésta experiencia tan negativa le generó un trauma que le
produjo un retroceso general.
A partir de esa fecha Sofía ha ido recuperándose poco a poco. No obstante, ahora que ya tiene
11 años, sus padres manifiestan que han encontrado dificultades para acceder a servicios
terapéuticos. Nadia nos cuenta que las facilidades son cada vez menos y los precios de las
terapias cada vez más altos. Además ahora que Sofía ha crecido y el movilizarse se ha convertido
en un inconveniente más.